lunes, 17 de octubre de 2011

La Calma Tras La Tempestad

Esa sensación de profunda indiferencia cuando el vendaval de emociones ha terminado, arrasando todo a su paso.

Deja tras de sí una tierra yerma, valdía. Una tierra regada de lágrimas saladas.

Ya no se escucha ni el eco de las risas, ni el suave murmullo de las promesas a escondidas que te revuelven el pelo. 

Porque ya no hay promesas. Se las ha llevado el vendaval. Tras la tormenta, sólo queda la verdad. La dura, fría, indiferente y desoladora verdad.

Túmbate en esa tierra. Tú tierra. Nunca la verás tan desnuda. Tan vulnerable. 

Nadie más debe verla desprovista del atrezzo, así que vístela, constrúyela, llénala de verdades a medias y mentiras piadosas. Habítala con dudas, engaños y traiciones. 

Pero pase lo que pase, no dejes que nadie la vea.


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